Oratoria

De tartamudo a icono: La inspiradora transformación de James Earl Jones.

Imagina tener una voz tan poderosa que el mundo entero te reconozca por ella, pero también imagina que esa misma voz estuvo bloqueada por años de silencio. Hoy te cuento cómo James Earl Jones, el hombre detrás de una de las voces más impactantes del cine, superó la tartamudez que lo aisló durante su infancia. Lo que aprenderás de su viaje podría transformar tu manera de enfrentar tus propios desafíos.

La historia de cómo James Earl Jones superó su tartamudez es una verdadera inspiración. A pesar de enfrentar este desafío desde temprana edad, logró convertirse en uno de los actores más reconocidos y respetados de su generación, conocido por su poderosa voz.

Aquí te resumo algunos puntos clave de su superación:

  • Silencio prolongado: Durante su infancia, la tartamudez lo llevó a un silencio casi total por casi una década. El miedo a ser ridiculizado lo aisló y le generó mucha inseguridad.
  • Descubrimiento del talento: Fue gracias a un profesor de inglés que descubrió su habilidad para la poesía. Al recitar en clase, comenzó a ganar confianza y a superar su miedo a hablar en público.
  • Conexión con el lenguaje: Su tartamudez lo obligó a analizar las palabras de una manera más profunda. Esta comprensión del lenguaje se convirtió en una herramienta fundamental para su carrera actoral, permitiéndole dominar el diálogo y las pausas de manera magistral.
  • Voluntad y perseverancia: Superar la tartamudez requirió de una gran fuerza de voluntad y perseverancia. Jones trabajó incansablemente para superar sus miedos y desarrollar su voz.

¿Qué otros aspectos contribuyeron a su éxito?

  • La actuación como terapia: La actuación se convirtió en una forma de expresar sus emociones y superar sus inseguridades. El escenario le proporcionó un espacio seguro para explorar diferentes personajes y voces.
  • Un mentor clave: Su profesor de inglés jugó un papel fundamental en su desarrollo. Al reconocer su talento y animarlo a expresarse, le dio la confianza necesaria para seguir adelante.
  • Un enfoque disciplinado: Jones siempre fue muy disciplinado y dedicado a su trabajo. Estudió actuación, trabajó en teatro y se sometió a un riguroso entrenamiento vocal.

El apoyo de Círculo Aleph

Círculo Aleph tiene dos poderosas ayudas para mejorar la habilidad de hablar con fluidez, incluso en el cado de tartamudez.

En caso necesario, también es posible realizar un audio personalizado según el caso del consultante.

Acompasamiento

Acompasamiento y conducción no verbal

Sin palabras, simplemente colóquense en una posición de espejo. Entonces, muy lentamente —observando a qué velocidad los sigue la persona— pueden entrar en un trance profundo. Asegúrense de tener manera de salir de él.

En este momento Andrés está sentado ante mí. Nos estamos transmitiendo montones de información, tanto verbal como no verbal. De todos los mensajes que nos ofrecemos mutuamente, algunos son conscientes, es decir, él y yo sabemos que los estamos ofreciendo, y otros no lo son.

Una cosa que puedo hacer con los mensajes de Andrés, es seleccionar los que puedo identificar como ajenos a su consciencia, y empezar a retroalimentarlos con reflejo corporal. Al retroalimentarlos, pueden pasar dos cosas. Su consciencia se alterará y se dará cuenta de esas cosas o simplemente, se amplificarán sus respuestas inconscientes, de modo que un número creciente de sus respuestas será inconsciente y un número cada vez menor será consciente.

Tras acompasar una respuesta inconsciente, puedo empezar a amplificar o a conducir hacia alguna otra respuesta. Puedo elegir cualquier parte del comportamiento no verbal de Andrés para hacerlo. Puedo acompasar su dilatación de la pupila dilatando mis propias pupilas, y luego, al mirarle, empezar a desenfocar mi mirada al ritmo al que él me siga. La mirada desenfocada es una buena indicación de trance, porque acompaña a un proceso interno opuesto a enfocar en algo en el mundo externo.

Puedo amoldarme a sus parpadeos, y parpadear gradualmente más veces y más lentamente hasta hacer que cierre los ojos. Puedo reflejar su tono muscular, y después relajar lentamente mis propios músculos para ayudarle en la relajación. Cuando acompasas e induces de forma no verbal, no hay necesidad de hablar. Simplemente, reflejas para conseguir compenetración, y después, entras lentamente en un estado de consciencia alterado, cerciorándote de que la otra persona te está siguiendo.

El acompasamiento y la conducción son un meta-modelo. En realidad, forman parte de cualquier otra inducción que he enseñado. Pueden utilizar el acompasamiento y la conducción solos, o como parte de otra inducción. Recomiendo que en algún momento practiquen solamente la porción no verbal. Sin palabras, simplemente colóquense en una posición de espejo. Entonces, muy lentamente —observando a qué velocidad los sigue la persona— pueden entrar en un trance profundo. Asegúrense de tener manera de salir de él.

Basado en el libro Trance Fórmate

Un buen orador, ¿nace o se hace?

Muchas veces he tenido que escuchar a expositores que se extienden largamente en contenidos e informaciones que ya todos tenemos. Es fundamental que el orador averigüe cuánto sabe el auditorio del tema que se va a exponer.

También puede ser posible saber si se trata de un auditorio que tiene entusiasmo por el tema, o que se opone o que está dispuesto a combatir las ideas a exponer. Es mejor saberlo de antes.

Las personas que hablan espontáneamente bien son, por lo general, personas inteligentes y de viva imaginación. Tienen una voz agradable y con muchas aptitudes psicológicas para conocer el estado anímico de las personas a quienes se dirigen pues, en definitiva, tienen habilidad para elegir las palabras más adecuadas. Son personas con cualidades naturales y que hablan bien de una manera espontánea y sin esfuerzo. Pero esta natural facilidad de palabra que tienen algunos puede ser igualada por los que, sin estar tan bien dotados, realizan un aprendizaje adecuado.

DEBE CONOCER SU AUDITORIO

Para conocer la composición social del auditorio, hay que analizar los siguientes factores:

a) Números. Podrá tratarse de un número reducido de composición homogénea, o de una masa numerosa de individuos sin nexos entre sí.

b) Edad. Es un índice muy importante para determinar los intereses de quienes escuchan. Acontecimientos históricos que requerirían de largas explicaciones si se expusieron a una audiencia juvenil, necesitarían ligeras referencias si se comunicara a individuos de edad madura, que recordaran los hechos por haberlos vivido.

c) Sexo. Hay auditorios enteramente masculinos o femeninos y en muchas ocasiones mixtos, con reacciones diferentes aun cuando en muchos casos pueden coincidir los intereses de hombres y mujeres.

d) Vocación e intereses profesionales. La vocación puede sugerir al emisor los intereses y el grado de conocimiento de las personas.

e) Nivel educativo. Debe tenerse siempre presente la educación, tanto la escolar como la derivada de experiencias, porque a ella habrá de ajustar el tono y la altura de la emisión.

f) Pertenencia a asociaciones profesionales, políticas o religiosas. La organización a que pertenece un auditorio sugiere, por lo menos en líneas generales, la clase de personas que lo compones, así como sus inclinaciones e intereses especiales.

Programación Mental para hablar con fluidez

Un excelente apoyo para animarse a hablar en público y programar al cerebro para que lo haga cada vez más fluidamente.

Atrévete a hablar con entusiasmo

El elemento más importante de la comunicación frente a grupos es el entusiasmo. El entusiasmo es el 80 por ciento de la posibilidad de éxito de un conferencista.

La comunicación frente a los auditorios debe tener fondo, pero también forma. Y la mejor forma es hablar con vehemencia, con ánimo, con entusiasmo, con ganas.

¿Con ganas de qué? De vender. De vender lo que está pensando, lo que está planteando.

Hay que hablar con pasión y con sentimiento. Una charla sin sentimiento es una charla mecánica. El sentimiento es aquella parte de mí mismo que le pongo a mi charla.

Hay que dejar ver las emociones. La emoción, la mayoría de las veces, despierta respuestas emocionadas en el auditorio. Hay que hacer que la gente viva la charla y para eso se necesita meterle emoción. Cuando las personas vibran, viven la charla, se emocionan, necesariamente hay éxito.

Hay oradores que tienen cosas muy importantes para decir, pero las dicen sin ánimo, sin entusiasmo, sin brío y, en consecuencia, pierden al auditorio.

Un orador debe hablar con convencimiento, con fuerza, con motivación, con convicción. El orador recibe de lo que da.

El entusiasmo es el elemento determinante en el éxito de un orador. Obviamente, su mensaje también debe ser sólido, interesante, lleno de enseñanzas, pero es imperioso hablar con ánimo y determinación.

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Con nuestra grabación de reprogramación mental activas todas tus capacidades y modificas fácilmente las conductas necesarias para hablar con fluidez y confianza.

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