Súper aprendizaje

Creer que la inteligencia innata determina el rendimiento educativo: la trampa que perjudica a muchos estudiantes

La idea de que el talento innato o la inteligencia «natural» son los principales factores que determinan el rendimiento académico está tan extendida como equivocada. Aunque es cierto que cada individuo nace con ciertas disposiciones genéticas, concentrarse exclusivamente en estas capacidades innatas puede ser una trampa que obstaculiza el desarrollo tuyo y de muchos estudiantes. Basándonos en lo que la neurociencia y la psicología educativa han demostrado, este paradigma no solo limita el progreso personal, sino que también desincentiva el aprendizaje de habilidades clave como la dedicación, el esfuerzo y el uso de técnicas de estudio efectivas. En este artículo explico por qué este mito debe ser superado, y cómo un enfoque en el trabajo perseverante y la neuroplasticidad puede revolucionar la manera en que abordamos la educación.

El mito de la inteligencia fija y sus consecuencias

El concepto de inteligencia fija es la idea de que nacemos con un nivel específico de inteligencia que permanece inalterado a lo largo de nuestra vida. Este mito suele ser perjudicial, ya que genera etiquetas como «es un genio» o «no es bueno en matemática», las cuales influyen en la autopercepción de los estudiantes y limitan su desarrollo.

Un problema clave es que esta creencia fomenta el desinterés en mejorar. ¿Por qué intentar aprender algo difícil si crees que «no naciste para ello»? Esto no solo genera frustración, sino que también puede perpetuar desigualdades educativas. Los estudiantes con dificultades tempranas en ciertas áreas pueden ser desmotivados a seguir intentándolo, mientras que aquellos con talento innato pueden evitar esforzarse al mínimo porque siempre han dependido de sus habilidades naturales.

La evidencia científica: el cerebro y la neuroplasticidad

Uno de los descubrimientos más emocionantes en neurociencia es la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse, conocida como neuroplasticidad. Estudios han demostrado que el cerebro humano es altamente moldeable a lo largo de toda la vida, lo que significa que las habilidades pueden desarrollarse y perfeccionarse con práctica y dedicación.

Por ejemplo, investigaciones realizadas por la psicóloga Carol Dweck sobre la «mentalidad de crecimiento» han demostrado que los estudiantes que creen que pueden mejorar a través del esfuerzo tienen más probabilidades de tener éxito académico que aquellos que piensan que su inteligencia es fija. La mentalidad de crecimiento se basa en la idea de que el esfuerzo, los errores y la perseverancia son componentes esenciales del aprendizaje, en lugar de un indicador de fracaso.

El papel de la dedicación y las técnicas de estudio

El talento puede ser un buen punto de partida, pero es la dedicación y la práctica deliberada lo que lleva al dominio de cualquier habilidad. Las técnicas de estudio, como la práctica espaciada, la autoevaluación y la elaboración de conexiones conceptuales, pueden transformar el rendimiento de un estudiante promedio en uno extraordinario.

Una y otra vez, historias de éxito personal confirman esta idea. Desde músicos virtuosos hasta atletas de élite, las horas de trabajo duro superan al talento bruto en casi todos los casos. Esto también es aplicable al ámbito académico. Enseñar a los estudiantes a organizar su tiempo, establecer metas claras y adoptar estrategias de aprendizaje eficientes es mucho más impactante que simplemente elogiar sus habilidades «naturales».

Un cambio de paradigma para el futuro

Si queremos preparar a las futuras generaciones para un éxito sostenible, debemos promover una narrativa diferente: la que destaca el esfuerzo, la resiliencia y el aprendizaje continuo como las claves del desarrollo personal. La educación debe centrarse en inspirar a los estudiantes a superar los desafíos y en mostrarles que el aprendizaje no es un destino, sino un viaje.

Reconocer el poder de la dedicación y el uso correcto de las herramientas de aprendizaje no solo empodera a los estudiantes, sino que también democratiza el éxito. Todos tienen la capacidad de crecer si se les da el apoyo necesario y las herramientas adecuadas.

El talento puede abrir la puerta, pero es el esfuerzo constante el que te lleva hasta el final del camino. Creer en la capacidad del cerebro para adaptarse y mejorar transforma lo que parece ser un obstáculo insuperable en un reto manejable. Aprender es una habilidad, y como cualquier otra, puede perfeccionarse. No dejes que el mito de la inteligencia innata dicte tu futuro: tú tienes el poder de moldearlo con tu esfuerzo y determinación.

Sergio Valdivia C.

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Aprender está en tu mente y en tus manos

Cuando trabajé como profesor universitario pude apreciar directamente cómo la gran mayoría de los estudiantes de primer semestre fracasa en varios ramos de estudio. Muchos incluso abandonan y no quieren seguir estudiando.

Hay varios factores que seguramente influyen en esto, pero hay uno que es muy fundamental y que, además, es fácilmente superable.

En la universidad los docentes no pueden estar ocupados del ritmo de estudio de sus educandos. Como profesor, se tiene una determinada materia que pasar en un tiempo establecido. Poco tiempo queda para dedicarse a conocer a cada alumno en particular. En mi caso, me tocaron cursos con 80 o más alumnos. ¿Qué tiempo puede quedar para apoyarlos individualmente?

El sistema de estudio cambia mucho en la enseñanza superior. La responsabilidad del estudio queda en manos de cada estudiante y no habrá un profesor supervisándolo. Los padres tampoco se ocuparán como antes de hacer un seguimiento de sus actividades y trabajos estudiantiles.

La dificultad de aprender en la universidad o en los institutos de enseñanza superior se debe principalmente a que los universitarios estudian sin un método de estudio definido. Estudian y repasan sin una técnica, sin saber cómo debe hacerse para obtener buenos resultados. El bajo rendimiento se atribuye al profesor de cátedra o, peor aún, a una incapacidad personal.

Estudiar sin un método requiere gran esfuerzo y mucho tiempo. Es un gasto de energía grande que se torna frustrante por ser de pobres resultados. Se actúa desconociendo cómo funciona la mente y el cuerpo en general.

Los buenos alumnos, en cambio, tienen buenos métodos de estudio, toman decisiones correctas, poseen una estrategia para estudiar y aprender de acuerdo a el modo cómo funciona la mente.

Cuando se ingresa al mundo laboral y es necesario continuar capacitándose para tener mejores resultados económicos y de satisfacción personal, se suele cometer el mismo error, pues obviamente no habrá supervisión de nadie. En esta situación es más que nunca necesario aprender a aprender.

Sergio Valdivia

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