Metas y objetivos

Una clave segura para conseguir tus propósitos

Ten mucho cuidado con lo que quieres en la vida, porque si realmente lo quieres, ¡probablemente lo conseguirás! En otras palabras, con la actitud correcta, puedes hacer casi cualquier cosa si realmente lo deseas.

Te incluyo una práctica que encenderá tu mente cada día para tener una vida próspera y eficiente. Es un método comprobado. Te guío y así lo puedes hacer fácilmente.

 Digo que se puede hacer cualquier cosa porque a veces tenemos limitaciones físicas que nos frenan. Por ejemplo, no puedo, no importa cuán buena sea mi actitud, convertirme en piloto de caza porque simplemente ya pasé la edad requerida para volar con esos aviones. Aparte de ese tipo de escenario, sí, ¡tú y yo podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos!

¿Qué es una actitud? Mi definición es que actitud es un sentimiento que tienes sobre ti mismo y un sentimiento sobre cualquier emprendimiento o presentación que estés realizando. Siempre he sentido y dicho a mis clientes: «Cuando te sientes bien contigo mismo, puedes realizar cambios maravillosos en tu vida». Por el contrario, cuando no te sientes bien contigo mismo, parece que casi todo sale mal y tiendes a tomar malas decisiones. ¡LA ACTITUD ES LA CLAVE!

Exploremos cómo la actitud afecta la forma en que tratamos a los clientes y cómo afecta nuestro índice de éxito.

Debes recordar que tienes una transferencia de sentimientos muy poderosa entre tú y un cliente o con cualquier persona con que te relaciones. Por lo tanto, debes tener mucho cuidado con los sentimientos que albergas porque ¡pueden captarlos! ¿Alguna vez has notado que cuando realmente no te sientes bien o algo te molesta, no eres tan efectivo con los clientes? No debería ser así, pero somos seres humanos con sentimientos, emociones y somos vulnerables a nuestros propios pensamientos y a los condicionamientos ambientales, es decir, a las cosas que nos dicen o a las inferencias que recogemos de los demás.

Por el contrario, debes haber notado que cuando realmente te sientes bien contigo mismo, te vuelves muy agudo; tu relación con los clientes mejora y también tu eficacia. Das sugerencias mejores y más positivas y los clientes las captan.

Sin embargo, hay días en los que necesitamos cambiar cómo nos sentimos y por tanto elevar nuestras presentaciones a los clientes. ¿Cómo hacemos eso?

Supongamos que te despiertas y no estás de muy buen humor y necesitas ver a 8 o 10 clientes hoy. ¿Cómo vas a reunir la energía y la actitud mental correcta para ayudar a estos clientes que acuden a ti en busca de ayuda? No te sientes muy bien contigo mismo, sin embargo, ¡puedes cambiar esto!

En estas situaciones enseño a aplicar mi Técnica de Éxito Seguro “Actúa como si…” La forma más rápida de hacer un cambio es actuar como si sintieras algo diferente al respecto. Las acciones desencadenan sentimientos. Entonces, si actúas como si te sintieras genial, te sentirás genial en un corto período de tiempo. Si te despiertas de mal humor, lo puedes solucionar.

Te invito a realizar esta práctica que ocupará muy pocos minutos. Vuelve aquí y repítela varias veces hasta que tu mente se entrene en provocarla a voluntad en segundos. Siéntate en una posición cómoda y ¡empecemos!

Cierra los ojos y visualiza un hermoso lago y, al mirar a través de la superficie del agua, notarás que el agua está tranquila y en paz.  Deja que tu mente esté así de calmada, tranquila y en paz. Mira alrededor del lago. Ves hermosos árboles. Árboles altos y majestuosos. Arriba, hay un hermoso cielo azul y, a lo lejos, algunas montañas hermosas. Y ahí está el sol poniéndose en el horizonte. Notas que el sol, a medida que se pone en el horizonte, brilla sobre la superficie del agua pareciendo pétalos de oro flotando allí. Esta maravillosa escena te relajará rápidamente, te mantendrá con tranquilidad y serenidad. Te ayudará, incluso, a conciliar el sueño en minutos cuando lo necesites.

Guarda esta experiencia y úsala para tus clientes. Deja que esta hermosa escena envíe sensaciones de relajación a través de tu cabeza, tu frente y tus párpados. Deja que se irradie esta energía a través de tus músculos faciales. Imagina que todos los músculos de tu cuerpo se relajan. Siente tu cuerpo suelto como si fuera de trapo.

Siente que la sensación de relajación va descendiendo desde la cabeza a tus pies. Deja que tus músculos se suelten. Observa ahora mismo lo bien que te sientes. Esta maravillosa sensación de bienestar y descanso se refleja en tu mente, en tus sentimientos y en todo tu cuerpo. Imagínalo. Cada instante tu relajación se profundiza.

Ahora que estás en un estado de ánimo relajado, imagina teniendo un gran día. Tu mente está llena de energía, tienes entusiasmo  y una sensación de eficiencia que cada cliente que veas aceptará y seguirá absolutamente tus sugerencias. Mira tu forma de caminar, hablar y comportarte. Observa tu postura, tus expresiones y escucha el sonido de tu voz. ¿Es agradable? ¿Convincente? ¿Eficaz? ¿Sincero? ¿Aceptarías esas sugerencias para ti?

Has ahora tres respiraciones profundas, estira tu cuerpo un poco y vamos a triunfar hoy.

Puedes darte cuenta que eres completamente diferente a la persona que se despertó en la  mañana. Ahora estás de buen humor. ¿Cómo ocurrió eso? Ésta es la clave: las acciones desencadenan sentimientos. Si quieres cambiar los sentimientos, entonces actúa de manera diferente. Camina, habla, mira, piensa y siente como la persona que quieres ser este día, ¡y mira lo que sucede!

Actúa como si…

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¿Cómo tomar rápidamente la decisión correcta?

Si tienes que elegir una alternativa para un proceso importante, ¿cuál es tu proceder? Es importante que te observes para conseguir mejores comportamientos al tomar decisiones.

Hay muchas personas que les cuesta tomar una decisión. Emplean mucho tiempo en cavilaciones antes de elegir una opción. Cuando finalmente toman una, suele suceder que estén constantemente pensando que tal vez era mejor haber tomado otra alternativa. Muchas, incluso, dejan el proceso en que estaban y recomienzan de otra manera. Esto, si es que la oportunidad sigue todavía vigente. A veces, el tiempo pasa y la oportunidad se pierde.

Es conveniente que analices razonablemente las opciones que se te presentan. Luego, elige la que mejores posibilidades presente, sin esperar que alguna cuente con un resultado garantizado, pues no existe en nada una seguridad total. Y comienza a actuar sin dejarte distraer por las otras alternativas. Si ya elegiste una, termínala (a no ser que percibas un inminente fracaso).

Si comienzas algo y lo llevas a término, siempre será exitoso, no importa el resultado final. Si obtuviste lo que deseabas, aprendiste cómo hacer las cosas. Si no lo obtuviste, aprendiste un poco más de cómo no hay que hacerlo. Con esa experiencia, en tu próximo intento estarás más cerca del triunfo. Pero si comienzas algo y no lo terminas, nada habrás aprendido pues nunca sabrás en qué habría terminado.

¿Eres indeciso? ¿Te cuesta tomar alternativas? Si es así, es algo que es conveniente corregir o mejorar. Lógicamente hay que darse un tiempo para analizar las opciones que se tienen antes de tomar una decisión. Pero, por otra parte, no es conveniente demorarse mucho, pues las oportunidades tienen un tiempo limitado. Si no se aprovechan, tardarán en volver.

Hay algunas normas básicas que ayudan a tomar mejores decisiones. En primer lugar, hay que decir que no hay una alternativa perfecta: no puedes esperar una seguridad completa. Siempre habrá alguna posibilidad que se presenten imprevistos o aspectos no considerados previamente.

Comienza documentándote en forma tan completa como sea posible. Considera todo lo que puedas obtener que ilustre la situación a la que te enfrentas. No pierdas tiempo divagando o especulando: consulta a los expertos. No sirven de mucho las opiniones de personas que no tengan experiencia en el asunto, por muy amigas que sean.

Luego, haz una lista de las alternativas que descubras. En cada una de las opciones anota los elementos que tienes a favor y los elementos que tienes en contra. Deja de pensar en esto durante un tiempo razonable y vuelve a hacer un análisis. Aquí quizás descubras otras alternativas u otros factores, ya sean a favor o en contra de las opciones que elegiste.

Finalmente, toma la alternativa con más elementos a favor y menos en contra. Tómala con decisión y sin pensar más en las otras.

Sergio Valdivia Correa

Un pez llamdo Pepe

Por Sergio Valdivia C.

Creer intensamente en un objetivo, visualizarlo todos los días, tenerlo siempre presente, casi siempre conduce a obtenerlo. No obstante, hay que formularlo bien para evitar respuestas inesperadas. Vea la siguiente historia.

Érase una vez un enorme pez llamado Pepe. Pepe era el pez más grande del estanque, pero quería ser todavía más grande. Día y noche se obsesionaba con esta idea.

Por eso le llamó mucho la atención una enorme mosca, más grande que todas las demás. Y no descansó hasta que logró atraparla para comérsela. Justo antes que se la tragara, la mosca rogó e imploró piedad. Le prometió a Pepe que si salvaba su vida ella le concedería un deseo mágico.

Pepe dudó y vaciló al principio, pero era tanto su deseo de ser un pez todavía mucho más grande y como sabía que una planta nuclear vertía sus deshechos en el estanque, pensó que a lo mejor la mosca no mentía. Tenía hambre, pero lo que más quería en el mundo era ser un pez enorme.

Así que finalmente decidió aceptar la oferta. La enorme mosca le dijo a Pepe que tenía que pronunciar su deseo, en términos positivos e imperativos tal como lo enseñaba Sergio Valdivia.

Pepe dijo: Quiero ser muy grande, realmente enorme. Quiero ser el pez más grande que jamás haya existido en la Tierra». Pero la enorme mosca le dijo que era un deseo muy tonto.

Pepe irritado le dijo ¿Concedes los deseos o no? Porque si no te como ahora mismo. Así que la enorme mosca levantó sus patas delanteras mientras se concentraba y decía «¡adeikalam!».

Ya está. Y Pepe comenzó a crecer. Creció, creció y creció hasta que era tan grande que ni siquiera cabía en el estanque. Pepe desesperado se revolcó tratando de tragar agua, pero se encalló y después de una agonía de varios minutos, murió.

La gente comenzó a acumularse en la carretera que pasaba junto al estanque sorprendidas de ver tan grande pez.

El alcalde llamó a una reunión del pueblo para decidir que hacer con ese pez. Unos creían que Dios se los había enviado debido a unos ruegos que habían hecho. Otros pensaban que era un pez extraterrestre. Después de muchas discusiones, decidieron hacer un gigantesco asado para el pueblo. Y todos disfrutaron de una tarde de maravillas comiéndose al pescado.

Sergio Valdivia Correa

Publicado por primera vez el 7 de julio de 1999 en revista “Ser Feliz”.

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